Pornopoemas

Sin título

si me saco el hombre y me saco el bollera y me saco la pluma y me saco un ojo
¿qué queda de mí?

Me fui construyendo con metáforas de otros
y, despojado de todo lo que no me cuadra,
me quedo flaco y tiritando de frío
ante una estructura que me repele.
Y qué pasa si quiero ser otra cosa distinta?
Qué pasa si me quiero arrancar esta mierda que me cuelga
y fabricarme una vagina?
Qué pasa si quiero ser sólo de carne que sangra,
de carne que se muere si la aprietas,
si quiero ser algo inútil que no tenga sentido?

Estoy harto del papel de celofán que lo recubre todo,
de la profilaxis, de las mentiras,
de las cosas pulidas y brillantes.
Quiero descubrir qué hay debajo de toda esta mierda que tanto nos ahoga,
Quiero recuperar mi voz de entre toda esta basura,
quiero cagarme en todo con mi voz de puta, loca.

Finalmente tengo coño, no lo elegí pero no me disgusta.
Soy la niña que todo lo quiere,
una insatisfecha perpetua,
alguien en quien no se puede confiar.

Quiero salvarme.
Que exista un paraíso en el que sólo entren las perturbadas, las travestis, las transgénicas, las degeneradas.
Quiero que los infieles ardan por siempre en un infierno
Pero sin sexo y sin llamas.
Quiero venganza, aún no sé de qué.
Quiero salvarme, como toda hija de vecina.

Animal

a veces soy un animal.
animal de tripas y pellejo y hormonas.
animal que se nutre de flujo vaginal, de feromonas,
de sábanas que apestan a sexo.

animal de ternura a veces también,
que sólo halla consuelo en una mano cálida,
animal que se acurruca en cualquier hueco mullido.
animal amoroso que resucita entre las tinieblas,
animal pasional que se busca consuelo bajo alas (incluso) rotas.
animal tembloroso asustado, sin madre.

sale la luna llena a través los barrotes de mi jaula de espanto,
me masturbo compulsivamente como lo hacían mis antepasadxs primates,
emerge de mi garganta un grito que no pide permiso a las cuerdas vocales,
me corro como una fiera,
me duermo después dulcemente.

a veces rescato a mi animal,
y se me llena el útero de cachorritos,
los pechos me rezuman leche,
y el hueco de una hembra inconclusa llena
el otro lado de mi cama.

(deberían inventar algo para sobrellevar mejor los efectos de la luna llena)

Versión porno del poema Número 15 de Pablo Neruda

Me gustas cuando besas porque estás como pirada,
con los ojos en blanco y tu cara de ida,
parece que se te hubiera olvidado la pastilla
y parece que un dedo te cerrara la herida.

Como todo el deseo está lleno de mi ansia,
con tu lengua sigilosa, llenas el ansia mía.
Larva incompleta te pareces a mi ansia
y te pareces a la palabra ninfomanía.

Me gusta cuando lames y estás como a tu rollo
y estás como frotándote y emitiendo un murmullo.
Y no me oyes ni de lejos y mi mano no te alcanza:
déjame que me corra con el gemido tuyo.

Déjame que te bese también con estos labios,
rojos como una sangre, frescos como una fuente.
Eres como la noche licuada y oscura,
tu grito es de astro, tan salvaje y ardiente.

Me gusta cuando te corres porque estás como vencida,
pálida y piadosa como si hubieras muerto.
Un roce entonces, un susurro bastan.
Y estoy caliente, caliente porque no sea cierto.

Metasexual

Bombea, bombea, bombea,
eléctrica niña, reanímame
que estoy muerta
paradacardiovascularizada
de estos orgasmos tan salvajes.

Deja que tu coño le haga
el boca a boca al mío,
que tengo oxígeno cero
en la sangre que me inflama el clítoris.

Respira, respira, respira,
revitaliza mis suspiros
con tu aliento de criatura salvaje.

Insértame los dedos hasta que me toques el corazón
(comprobarás que no late).

Dilátame,
muéveme,
empálame,
hazme no distinguir la frontera entre
el dolor y el placer,
entre el sadismo y la ternura y,
hazme eyacular néctar,
querida.

Violencia sexy

Gritas como una cerda pero eres tocino de cielo,
tu flujo chorretea mordaz por mis nudillos
y hay un ligero rastro de sangre de mi labio a tu pezón.

Si alguna vez quise ser una salvaje, entre tus piernas tiene sentido.
Si alguna vez quise ser dócil, entre tus piernas tiene sentido también.

Si yo supiera cantar, cuántas cosas cantaría…
Cantaría que tienes unas tetas gloriosas y el mejor ojete del mundo,
que tu amor para mí no es fantasía, y alguna que otra soleá.

Pero no me dio Dios la lengua para soprano y ando metiéndola en coños,
que es lo que mejor sé hacer con ella.

Si yo supiera hablar, cuántas cosas diría…
Diría que tienes cintura de alacrán y veneno expandido más allá del aguijón,
que tienes una piel apta para corsetería y que las agujas en tu carne
entrarían como en la seda,
diría que chuparte es un arte y que la lengua,
se me queda trabada en tu nombre.

Pero no me Dios la lengua para poeta y ando deslizándola en tu piel,
que es lo único que sé hacer con ella.

Ni siquiera para el sabor me dio Dios la lengua,
porque tu coño es el único sabor que me sabe a algo interesante.

Te tiendes lujuriosa ante mis ojos, dejo que mi lengua haga lo suyo,
cierro lo ojos, pienso en tu coño o en otro coño parecido,
tenso los glúteos y me froto con la sábana,
mientras los limones, el flamenco y Baudelaire,
chillan horriblemente desde alguna parte de la casa.

Mi vagina

Mi vagina se estremece de placer,
no tengo más fronteras para contenerte
que estas frágiles paredes rugosas.

Mi vagina clama una venganza que no es mía,
ni tuya, ni de las dos juntas.

Mi vagina reclama la sed de la victoria
sobre tus alas cerradas sobre mí.

Mi vagina se hace vaina
sobre tu gusano-mariposa
y te permite el vuelo,
aunque tus alas se pudrieron hace tiempo.

Mi vagina consiste en un truco de magia,
si haces sshssssss,
me saco un conejo
que no se llama Venus,
ni Marte, ni Mercurio
y que nunca come zanahorias.

Mi vagina clama sangre,
pero no tu sangre ni la mía,
ni la de las dos juntas,
sino sangre, sangre a secas,
de cordero, de sacrificio lunar.

Mi vagina asesina,
como una planta carnívora,
desea a las moscas,
atrapar entre los labios que la amurallan
finos corazones de insecto
y plumas de ala de paloma.

Mi vagina se muere de soledad
como una vagón abandonado,
sola en su agujero,
pálida en su húmeda oscuridad

Versión porno del poema “Hombre” de Blas de Otero

Follando cuerpo a cuerpo sin tenerte,
al borde del orgasmo estoy gimiendo.
Oh dios, y tu lengua vibrando
ahoga mi grito en la almohada inerte.

Nena, si he de correrme quiero tenerte
bien cerca, y noche a noche no sé cuándo
oirás mi voz. Oh nena, estoy follando
sola. Arañando espaldas para herirte.

Te meto una mano y se me encienden las venas.
Abro mis orificios: me los abrasas vivos.
Sed tengo y sal encuentro entre tus tetas.

Esto es el deseo, pieles que me queman.
Follar -o no follar- con eternas fugitivas.
Ángel con grandes ríos por las piernas.

No soy

Soy la degenerada de la noche
sin generación ni fecha de nacimiento.
La vergüenza de masturbarme en público
desapareció en el momento exacto
en que vi tus labios.

Soy de carne picada y huesos crujientes,
aunque esta piel blanca que me recubre
os haga pensar que estoy compuesta.

Soy la pervertida de la sangre
que no tiene células vírgenes,
soy la vertebrada del sumidero,
que tiene por madre a la niebla
y por padre al libertinaje.

Pero no soy madre
por miedo a la pedofilia,
no soy prostituta
por miedo al altruismo,
y no soy poeta
por el jodido miedo al vacío

16 thoughts on “Pornopoemas

  1. Pingback: primeras autoras confirmadas | relatosmarranos

  2. como me vuela la mente tu trabajo, tan sincero, tan de piel.
    me encanta, la versión del poema 15 es notable.

  3. Pingback: Anónimo

  4. Pingback: NOSOTRXS, OTRXS « Cuerpos lesbianos en (la) red

  5. Pingback: Caperucita por Guillem Campos | María Llopis

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