Decir adiós a la caca
Feb 05, 2013 in blibliblibli

Hace un par de días me he sorprendido a mí misma haciendo algo extraño. Después de cagar, normalmente me quedo mirando a ver si alguna zurraspa se ha quedado pegada a la taza y poder sacarla con la escobilla. Miro hasta que toda el agua se ha marchado, y toda la caca ha sido arrastrada con ella. Pero el otro día me salió como de dentro decirle adiós con la mano y la voz a la caca. Y entonces recordé: cuando era pequeña siempre le decía adiós a la caca. La sentía como algo mío, algo profundamente mío de lo que quizás no entendía por qué tenía que despedirme. Hay otrxs niñxs que les da por hacer arte expresionista en las paredes del baño con esa pertenencia suya o que se la aguantan porque no quieren perderla. Yo me resignaba a dejarla ir porque sabía que era cíclica, que cada día volvería a asomar por mi ojete para volverse a marchar.
Y así estoy ahora, diciendo adiós a la caca por todo lo alto. Dentro de unos meses, a finales de abril, me largo a vivir a México y después de México pienso permanecer por esas latitudes para siempre (ya sé que “para siempre” es muy incierto, pero deja patente mi poca gana de volver a este continente europeo que parece que ya no tiene nada que ofrecerme salvo váteres atascados de mierda hasta el borde). No soy tan ilusa para pensar que allá no hay caca, pero es que tengo tantas ganas de caca nueva, de caca que huela diferente, que sepa diferente, que me inspire otras cosas, otras rabias, otras luchas…
Adiós a esta ciudad de Barcelona que un día me sedujo (con malas artes, con un coño delicioso, vaya), que un día me brindó la posibilidad de conocer a lo que hoy es mi familia política, que durante 11 años me ha dado muchas cosas buenas, las mejores de mi vida hasta la fecha, pero cuyas cosas malas me han dejado cicatrices que pesan mucho y que a veces duelen y vuelven a sangrar y que no pueden de ningún modo ser olvidadas, ni aquí ni allá.
Adiós a la caca de la monotonía, del loop improductivo, de las solidaridades selectivas. Adiós a la caca de las decepciones y las traiciones.
Adiós a esta caca que es mía porque yo la elegí pero que ya no la quiero más, esperando que tenga buen destino a donde quiera que llegue, sin mí.
PD: La caca de la foto no es mía. No sé por qué pero en Barcelona nunca cago zurullos, será la humedad, yo que siempre fui muy estreñida, qué ganas tengo ahora de que un buen zurullo me rasgue el ojal.




