Lucía Etxebarría sobre García Márquez
Nov 30, 2010 in Uncategorized
A mí ella no me caía especialmente bien a pesar de haber disfrutado con locura adolescente “Amor, prozac, curiosidad y dudas”. Nunca supe exactamente qué era lo que me impulsaba al rechazo. En todo caso este artículo que ha publicado me parece realmente bueno y cañero. Lo he tomado del blog de Lolito Power y aquí lo pego íntegro.
ARTICULO DE LUCÍA ETXEBARRÍA SOBRE GARCÍA MÁRQUEZ
Argumento de una novela: Un periodista ochentón verifica, entristecido, que su potencia sexual ya no es la que era. Cosas de la edad. Llama entonces a su proxeneta de confianza, aquel que le proporciona – a él y a media ciudad – los mejores Chaperos, y le pide que le busque un jovencito al que nadie haya tocado. El proxeneta le llama unos días después: ha localizado a un magrebí de barriada obrera, de catorce años, virgen con garantía, cuya familia está de acuerdo en vender los favores del chaval porque el padre está en paro desde tiempo inmemorial. La noche acordada, el proxeneta le proporciona una droga al chico para tranquilizarlo y favorecer los avances del anciano pero con tan mala fortuna que el chico, agotado tras una jornada particularmente dura – pues a pesar de su corta edad ya trabaja ilegalmente en una fábrica – se queda tan profundamente dormido como para hacer imposible su desfloración.El viejo permanece toda la noche contemplándolo, extasiado con su belleza y cuando vuelve a casa el ochentón lleva tal calentón encima que, ante la visión de la dérriere de su secretario, que está agachado recogiendo unos papeles, no puede contenerse y le viola. Luego, le arroja unos billetes a modo de compensación.
Si este libro se publicara en España, el escándalo sería mayúsculo, del tipo del que le cayó encima a Arthur C Clarke en 1998, cuando The Mirror le acusó de ser un pedófilo. O sin ir más lejos, mi amiga Lola Beccaria tuvo que oír de todo a propósito de la publicación de su novela ” Una mujer desnuda”, en la que se narran las relaciones de una prepúber con un amigo de su padre.Pero resulta que cuando sale al mercado un libro con el mismo argumento, el mismo, pero con la sutil diferencia de que el putero es un señor heterosexual y la niña vendida y la criada violada (analmente por cierto) dos mujeres, nos encontramos entonces con “una admirable historia de amor… una estupenda metáfora de la sociedad donde todos caben con suficiencias o exageraciones, una novelita-joya que contiene sabias frases de prosa brillante, desbordante, donde la pasión tardía se enseñorea en el corazón del viejo”, en palabras de la crítica. Toma ya. Botón de muestra que describe al aluvión de reseñas favorables que se ha desbordado por los suplementos culturales españoles, unánimes en su admiración. Sí, me estoy refiriendo a la última novela de García Márquez, al que, como Premio Nobel, se supone que debemos respeto. Premio Nobel de la Paz fue también Henry Kissinger, responsable directo del golpe de Estado Militar contra Allende y de toda las dictaduras (incluidas las que falsamente se disfrazan de democracias) que campean hoy en América Latina.
¿Les he convencido con este ejemplo del androcentrismo imperante en la critica literaria? Pues daré otro: En cada entrevista, cada una, que he hecho de entre las más o menos veinticinco a propósito de la edición francesa de mi libro “Una historia de amor como otra cualquiera” me han hecho la misma pregunta: ¿Por qué sus protagonistas son mujeres? Estoy por ver que alguien le pregunte a Houllebeq o a Beigbeder la cuestión inversa. Y no se lo preguntan porque, pese a que las mujeres seamos mayoría en el mundo ( 53% de la población), a día de hoy lo masculino es la norma y lo femenino es la desviación, y por eso resulta tan extraño que se escriba sobre mujeres.
Podría escribir sobre muchísimas escritoras injustamente olvidadas o no reconocidas en su valía: Ángela Figueras Aymerich, María Teresa León, Rosa Chacel… Podría hablar de una conversación con la hija de Carmen Laforet en la que ella me confirmó lo que yo ya sospechaba: que su madre había dejado de escribir incapaz de soportar la presión y las críticas (algo parecido me pasó a mí, que me planteé muy en serio abandonar el oficio después de la reacción que suscitó mi segunda novela, Beatriz y los cuerpos celestes).Podría escribir de Ana María Matute, que sufrió los embates de una censura feroz que le impidió ejercer su escritura en libertad. Podría hablar de cómo El País, el supuesto diario “progresista español”, publicó, para cerrar el último número del siglo veinte de su suplemento cultural, un artículo titulado ” Los mejores escritores españoles del siglo” en el que no se incluía a una sola mujer…
Y entre tanto mientras todo el mundo se rasga las vestiduras al hablar de páginas de pedofilia en Internet, el Nobel, sus editores y su agente se llenan los bolsillos de plata, y en este país se oculta el triste hecho de que el 75% de los hombres que pegan a sus mujeres abusan también de sus hijas, y la sociedad bienpensante cierra los ojos al pasar por la calle de la Cruz, por la Montera, o por la casa de Campo, donde muchas menores de edad se ven obligadas a vender su cuerpo para lucrar a las mafias que las explotan, porque vivimos en un mundo plagado de millones de putas tristes que no lo son porque les da la gana, sino, precisamente, porque una cultura machista, perpetuada por la literatura, por los textos escolares, por el cine, por la publicidad, por la tradición, ha enseñado y sigue enseñando a los varones que la explotación y el maltrato a la mujer no solo es un hecho permisible, sino romántico. Como también enseña que la mujer deseable es aquella mujer bella que no habla, que solo nos escucha, y jamás nos contradice y, por lo tanto, si se pasa la vida dormida, tanto mejor, porque ya se sabe que, desde siempre, a los hombres nos gusta cuando callamos, porque estamos como ausentes y porque calladitas estamos más monas, y que el amor, según mucha literatura, no es un intercambio adulto y consensuado en el que cada cual da y recibe, sino una relación de dominación en la que una parte de la pareja se somete totalmente a la otra.¡Lucía, por favor, es solo ficción!, dirán algunos. Pero cito a Florence Thomas cuando escribe: “El lenguaje es el fundamento de la reproducción del sexismo; es un aparato de construcción y de representación de la realidad y por consiguiente de la acción sobre ella por medio de elaboraciones simbólicas. A través de él internalizamos ideas, imágenes, modelos sociales y concepciones de lo femenino y de lo masculino, entre otras..” En cristiano: que de lo que se lee, se aprende, y que la única forma de cambiar la sociedad pasa por intentar transformar los modelos de representación que reproducen las estructuras dominantes.
En un país como Colombia, en el que casi 40.000 menores de edad practican (y no libremente) la prostitución, según estimaciones más que fiables de la DAS y la Interpol, y en el que todas las fuentes coinciden en afirmar que el ingreso de niños y niñas a la prostitución es cada día mayor y las edades de vinculación cada vez más tempranas, ¿no podría haber aprovechado el Premio Nóbel la plataforma que le ofrecen su fama y su prestigio para ayudar a luchar contra semejante lacra en lugar de idealizarla y glorificarla? Y cuando media España protesta unánimemente contra los casos de prostitución infantil de Barcelona ¿no es hipocresía que nadie, en ninguno de los medios mal llamados suplementos culturales de este país se haya atrevido a alzar el gallo para decir que García Márquez puede escribir mejor o peor, pero que lo que ha escrito se llama apología de la explotación infantil y de la violación, y que como tal debe leerse, y nunca como historia de amor?
Me gustaría que este artículo se fuera pasando en red a todos los colectivos feministas, o a las listas de correos. En el hecho de que todos los suplementos “culturales” españoles han puesto la novela por las nubes. Si admitimos en hipótesis que sí, que cada cual puede escribir lo que le dé la gana dado que todo se puede hacer desde la ficción -o eso dice la crítica- y que lo importa es la belleza de la obra, y que por eso García Márquez tiene derecho a escribir sobre lo que a él le guste, al menos tengamos en cuenta que lo que no se puede hacer, desde la crítica, es llamar “historia de amor” a una relación de abuso, porque eso SI que es hacer apología, o no advertir que el protagonista de este libro en ningún momento se cuestiona la legitimidad de comprar los favores sexuales de una menor y de drogarla para que los realice, ni de violar asnalmente a una criada que depende del violador para su sustento. Combatamos al machismo institucional desde la red, que es lo único que nos queda.
Lucía Etxebarría





November 30th, 2010 at 3:12 pm
Una duda, el género de la persona comprada y de la persona violada??? No entiendo que al principio del artículo sean hombres y al final mujeres. Se hormonan y cambian de sexo a lo largo del artículo o de la novela? O qué, que soy muy zoquete.
November 30th, 2010 at 3:17 pm
Nena, léelo entero, cullons… jejeje. Lo del principio es una hipótesis para que veamos lo censurable y lo loable de la historia. Si es un viejo que alquila niñitos vírgenes y viola a su secretario es un asco, si es un viejo que alquila niñitas vírgenes y viola a su asistenta (por lo visto el argumento de la novela de García Márquez ganadora del Nobel) es una historia de amor. Es lo de siempre, querida.
Besazo
Diana
November 30th, 2010 at 5:32 pm
Pues a mí Memorias de mis putas tristes me gustó , y creo el resumen de 10 lineas que se incluye en este artículo no le hace justicia. (Entiendo que es un ejemplo de la escritora para exponer su opinión general sobre el panorama literario.)
Tampoco creo que se trate de una historia de amor, como dicen los críticos. La relación con la niña (que no se limita a la noche en que la miró mientras dormía, fue algo duradero) sirve al protagonista para hacer un repaso de su vida (de putero) y aprender que hay más cosas aparte del sexo.
No es la mejor novela de García Márquez, pero está bien. Si no has leido 100 años de soledad, es mucho mejor que esta. Otro libro suyo que me gustó, muy curioso y diferente, es El otoño del patriarca.
Un saludo Diana, y perdón por la parrafada.
December 1st, 2010 at 1:28 pm
Suscribo el 80% del artículo de la Etxebarría, pero creo que, en su caso, esta postura es más una cuestión comercial que un posicionamiento ideológico.
Creo que Gª Márquez no es el mejor ejemplo de patriarcado literario (se me ocurren unos cuantos) y sin embargo arremente contra él porque esto resulta más mediático que hacerlo contra Piglia, por ejemplo (sin tener yo nada contra él, dicho sea de paso).
Pero, en cualquier caso, está bien que alguien recuerde ciertas cosas, lo triste, que tenga que ser ¡¡¡ella!!!
Un abrazo y cuídate esa gripe
December 1st, 2010 at 1:34 pm
Pues sí, no me extrañaría que fuera una estrategia comercial por su parte, pero en todo caso está diciendo verdades como puños, así que ole por ella, la verdad.
December 1st, 2010 at 10:41 pm
Alguién tenía que escribir ese artículo!
Me hierve la sangre y procedo a postear…
December 2nd, 2010 at 9:23 am
mal muy mal ejemplo pequeña lubna,me parece que empiezas a chochear,y estas empezando a embarcarte peligrosamente en el triste bajel de lo politicamente correcto.Por cierto,que edad tenia la lubna del comic de la cual tomas el nick?que piensa lucia echevarria de ese comic?
December 2nd, 2010 at 11:45 am
Huy, seguramente a la Etxevarría se le revolverían las tripas con el comic de Rank Xerox (http://pornoterrorismo.com/2007/11/24/lubna-la-primera-pornoterrorista/). A mí me pone como una moto. Pero nada que ver con lo que aquí se está tratando.
Si has comprendido que por mi parte censuro follar con niños y niñas estás muy equivocado. Fui una niña folladora (de adultxs y otrxs niñxs) y eso jamás me ha producido rechazo. Sí lo hace en cambio el machirulismo y la homofobia reinantes en este sistema, capaz de establecer perfectas analogías entre homosexualidad y pederastia, capaz de darle un nobel a alguien que escribe sobre pederastia hetero.
Yo no condeno ni la una ni la otra, sólo condeno esas discriminaciones.
Si a ti te parece políticamente correcto el texto de la Etxevarría pues allá tú con tu ceguera, a mí me parece que debe haber levantado muchas ampollas precisamente en esas personas a las que la corrección política les resulta un estilo de vida.
Gracias por lo de “chochear”, empecé a hacerlo desde la tierna infancia, ahora ya tengo un máster en chochología, jjjj
December 2nd, 2010 at 12:31 pm
tengo mucha resaka, para variar, así que voy a chochear también, hermosa palabra (y misógina como tantas) para reapropiarnos…
- villullas: a mí me pasó lo mismo, no entendía porque cambiaban de sexo las protas de la novela de márquez, gracias dianita por aclarárnoslo
- el otoño del patriarca es colosal. de las novelas que más me han impactado
- xavi: quién cojones te crees para entrar en este blog y dedicarte a advertirle a lubna en plan papichulo que se está convirtiendo en tal o cual, ojo/ete crítico… escribe tú algo, maricón, lo publicas y nosotras te valoramos… bah, no lo hagas, no perdería el tiempo contigo… ¿pero quién cojones os ha dicho que nos interesa ni mínimamente vuestra estúpida opinión sobre nosotras??????
siervos arrogantes
ay, la resaka se lleva mejor con gilipollas a los que insultar
I love you lady di
December 2nd, 2010 at 1:20 pm
Hola Diana, te escribo de nuevo. Suelo estar deacuerdo con tus opiniones, pero me molesta un poco que describas a García Márquez como “alguien que escribe sobre pederastia hetero”. Ha escrito muchísimas novelas y cuentos, y Memorias de mis putas tristes no es nada representativa de su obra, aunque repito que no está mal y no es nada pederasta (te lo digo de corazón, no por llevar la contraria, yo soy prácticamente una cría y cuando leí este libro era más cría aun).
Un saludo y un beso.
December 2nd, 2010 at 1:30 pm
Oye Eva, no es necesario de verdad que tomemos así las palabras. Que García-Márquez escribe sobre pederastia hetero es innegable, pero eso es sólo una de las cosas sobre las que ha escrito, yo no he dicho en ningún momento que esa sea su única característica. Ya Itzi y tú habéis dicho más cosas sobre él a las que yo no tengo nada que replicar.
December 2nd, 2010 at 1:54 pm
Espero que no pienses que te he escrito con mala ostia, ni muchísimo menos! Para mí no se trata de pederastia, pero eso ya es opinión de cada una. Por cierto, en el artículo creo que no se menciona, pero más del 90% (creo que incluso el 95%) de los pederastas son hombres… Se que no tiene nada que ver con lo que estamos hablando, pero quería dejar ahí el dato.
Un saludo!
December 2nd, 2010 at 2:17 pm
aupa dianarrgh!
Pues imaginate ke lo he posteado porque me lo envio una amiga. hablabamos de la charla de Maruja Torres (aki en iruñea) ke kuando le preguntaron ke pensaba del energumeno de telemadrid ke hablo de follarse xoxitos inberbes ella dijo ke no hablaria de semejante especimen y cito “no voy a decir su nombre porke me ensucia los labios”. pues mi amiga me pregunto en ke se diferenciaba el de telemadrid y Sanchez dago- akien mucha gente habia firmado un escrito en su defensa including Beto y Alaska- pues me envio lo de etxebarria i ke me enkanto. merci por el post.
kisses for your nether regions
lolite
December 3rd, 2010 at 1:30 am
A mi Lucía Etxebarría me da escalofríos…me parece que siempre está dando una imagen de sí como la heroína del género femenino, como si ella fuera la única o simplemente lo fuera. Aunque sí es verdad que tiene un alcance más extenso con sus libros escritos desde lo “modernillamente guay”. No sé expresar exactamente el pensamiento…
Muchos libros tratan la violación, infinitos. Ahora mismo recuerdo “La casa de los espíritus” de Isabel Allende, donde el personaje del abuelo también violaba a sus esclavas. Una de las finalidades de la narración, desde mi punto de vista, era la redención del pobreee anciano…
No sé que pensar…
December 3rd, 2010 at 3:20 pm
Aclaración: Este artículo de Etxevarría no es de ahora sino de 2006 y hace referencia al libro “Mis putas tristes” no a la novela ganadora del novel.
December 3rd, 2010 at 3:53 pm
Fantástico! Qué gusto leer un texto en que suscribo a 100%! Lo leeré en Sexofonia, este sábado
Gracias por compartirlo, Lubna!