Manifiesto pornoterrorista anónimo-colectivo
Sep 28, 2010 in Uncategorized
Alguien se tomó el esfuerzo y la neurona para redactar un manifiesto pornoterrorista que define a la perfección mi trabajo, trayectoria y estrategias. Lo encontré en la red y está fabulosamente escrito.
La mejor definición del pornoterrorismo hasta la fecha. leed y disfrutad, quizás comprenderme sea más fácil después de leerlo.
(Como dice al final del texto, podéis intervenirlo: dejad comentario o mandar intervención a pornoterrorismo@gmail.com. El resultado final será publicado en mi libro “Pornoterrorismo” de pronta publicación con Txalaparta -marzo 2011-)
Existe una guerra allí afuera. Una guerra contra esta sociedad y contra esta civilización que se derrumba. Es una guerra bien curiosa. Solemos confundir al enemigo, equivocar sus santos y sus señas, pensar que nos enfrenta. En esta guerra bien curiosa también solemos confundir a lxs aliadxs, puesto que, muchas veces, es una guerra contra lo que en nuestros cuerpos habita, contra nosotras mismas. Otras veces es una guerra que primero debe hacer que el enemigo/problema tome forma para poder atacarlo.
Bajo este nuevo orden incierto, un personaje conceptual, una ficción de la modernidad, como todxs nosotrxs, ha creado un concepto de suma utilidad. Un concepto como tantos otros. Conceptos son cosas tales como Máquina de guerra, Luddismo (Sexual), Aparato de Captura, Situacionismo, Surrealismo, Personaje Conceptual, Anarquismo, Asignación biopolítica, Sociedad de Control Farmacopornográfico, Proyectil Fetal, Solidaridad, Realidad, Vegetarianismo, etc.
Los conceptos suelen encerrar praxis vitales, formas de vida, estados de excepción, alianzas y estrategias factibles, llamamientos para encontrarnos en el medio de la niebla, modos de acción directa, atentados contra el orden como lo conocemos. Los conceptos no nacen solos pero, como las crías bastardas, tampoco pertenecen a quienes las alumbran, sino al devenir de las ideas, a las ecologías que las han parido, a los gestos que transmiten, y sobre todo pertenecen a cualquier cuerpo que desee usarlos para conspirar contra lo establecido. Los conceptos son ontológicamente libres. La tierra y los conceptos “pertenecen” a quienes lxs habitan y trabajan, también a aquellxs que no pegan un palo al agua pero saben apropiarse bien de lo ajeno, que es más fácil y da menos trabajo. Si es que algo son, los conceptos es ser un modo de acción. “Los conceptos no son generalidades que se encuentran en el espíritu de la época. Al contrario, son singularidades que reaccionan frente a los flujos ordinarios de pensamiento (…) Un concepto es algo que posee una fuerza crítica, política y de libertad.” (Deleuze) Singularidad no es individualidad. Somos tecnovivxs conectadxs. La individualidad responde a los intereses del Imperio (de las ratas).
Se trata de un nueva máquina de guerra, poderosa y potente: arma eficiente que cuenta con manifiesta potencia de destrucción y creación propia de las bestias mito/patológicas. Es el fruto desviado, el vástago inconfeso, del cruce de una noche de juerga entre 20 años de telediarios mal digeridos, las películas gore de serie Z de los 80, las pelis de Annie Sprinkle, la voz de Lydia Lunch y la postpornografía. Este concepto como tal no tiene dueñx porque una potencia de esta magnitud debe poder ser invocada por cualquier cuerpo que se disponga a pelear contra el Imperio en términos pornopsicomágicoterroristas. Debe poder ser usado por todxs. “Si el intercambio es el criterio de la generalidad, el robo y la donación son los de la repetición. Existe por tanto una diferencia económica entre ambos” (Deleuze), esto significa la diferencia entre quien se va a la guerra y quien quiere vivir del arte, diferencia por otro lado irrelevante dado que la práctica del pornoterrorismo como expresión artística es de principio a fin una batalla.
Este concepto tiene un nombre potente y pegadizo. Tiene un nombre que como todos los nombres no debe confundirnos: detrás de él puede o no haber una identidad, que no es en absoluto necesaria. Toda identidad es una performance, una sangre que late detrás de ella, una mente que imagina, un corazón que deposita su fuerza en algo. Un nombre no puede ser nunca una marca registrada, a pesar de que sea pegadizo. El pornoterrorismo entiende la identidad como una viscosidad variable, moldeable y en permanente cambio, jamás como algo excluyente. Las identidades son móviles y las podemos construir y destruir a nuestro antojo, porque somos libres y no libros… El Pornoterrorismo puede (o no) tratarse de una forma de representación artística, un arma política, una carrera personal, una terapia -de choque-, una herramienta de difusión de ideas, una forma de follar, un fetiche, una tocadura de pelotas, una venganza, un juguete para locxs y mil cosas más.
Este concepto se ha dado a llamar PornoTerrorismo.
De Porné (en griego, Prostituta pobre o esclava) y Terrorismo (Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror, a su vez de la onomatopeya “trr”, temblor).
PornoTerrorismo es un concepto claro y transparente en cuanto a sus modos y sus intenciones. El PornoTerrorismo es libre, político y precario, aunque también puede devenir en el objeto de estudio de intelectuales e intelectualoides. El PornoTerrorismo no tiene thelos ni líderes, ni subcomandantes, ni cuadros, ni autoridades, puesto que no es, en principio, mesiánico. El PornoTerrorismo es un medio, no un fin. Un medio negativo, mayormente, que jamás niega una acusación, que siempre reacciona ante una increpación, y que se expresa a través de una iniciativa de discurso -no discute con su enemigo ni se defiende: simplemente Ataca-.
Y como contra-arte, como arma de acción directa, como ritual mágico de encantamiento, como exorcismo público, como máquina de guerra contra el aparato de captura de la norma social hetero, como potencia visual -contra/semiosis- el PornoTerrorismo es un modo novedoso de construir un uso de los placeres y reprogramar nuestros deseos, un cómo engendrar nuevas pasiones alegres que acrecienten nuestras riquezas corporales, nuestras potencias inmanentes, un cómo destruir las máquinas de la fabricación de los géneros y así generar una contraproductividad desde el placer-sabiduría.
El PornoTerrorismo es un modo privilegiado de hablar el lenguaje del deseo, de lamer la superficie rugosa del sexo y de romper el engranaje del circuito excitación-frustración, el dispositivo que reactualiza con más fuerza cada vez nuestra asignación biopolítica. El PornoTerrorismo es una forma de insurgencia, divergencia, contra hegemonía, subversión, una insurrección sexual, y una objeción de género.
Sin ser un concepto popular o de masas, todxs podemos devenir pornoterroristas en tanto y cuanto el PornoTerrorismo es un código y, como tal, está abierto. Todxs podemos operar sobre él, y con muy pocos elementos, desde la precariedad más absoluta, agenciárnoslo para nuestra luchas. El PornoTerrorismo, cual quimera, hereda del remix su forma de componer cut and paste, y de la intertextualidad la idea de que la obra se termina de construir en la instancia de la recepción porque su accionar es comunal y colectivo y de que el arte mimético es una mentira inútil.
Hasta ahora, la forma más común de representación del pornoterrorismo ha sido la performance escénica (también la acción callejera, el pornoasalto y los talleres) que suele constar de algunos de los siguientes componentes verbales y somáticos, de práctica variable en función de la imaginación, la valentía y la creatividad de cada cual:
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Poemas o palabras encantatorias de alguna índole con carácter sexual, terrorista, y/o que inciten a la acción directa, a la rabia, al calentón, a la reacción. El elemento básico pero no indispensable de esas palabras ha de ser la honestidad y la visceralidad. No deberían ser hueco ornamento ni tampoco de excesiva complejidad, no deben seleccionar quién será capaz de entenderlas y quién no en función de su formación académica sino que esa selección, si se produce, habrá de producirse en función de la apertura mental de las personas receptoras, de su receptividad.
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Imágenes (proyecciones lanzadas por un/una VJ) en torno al género, producciones que esta civilización decadente y horripilante muestra en sus noticieros (verdadera pornografía del Imperio narco-gore), pornografía mainstream o imágenes pornográficas que produzcan reacciones automáticas, fragmentos de películas de culto (gore, bizarre, porno vintage), fake-snuffs, ejecuciones reales, accidentes, y cualquier imagen que haga sentir algo (no importa qué). Estas imágenes son básicas para uno de los objetivos del Pornoterrorismo: desbloquear los mecanismos que nos impiden sentir cuando presenciamos (a través de los mass media o directamente) las atrocidades que suceden a nuestro alrededor o en remotos lugares donde parece que no nos afectará nunca (absurda falacia), también para destruir los dispositivos que bloquean nuestro deseo para hacerlo manso y teledirigido. Sentir es la primera fase de la reacción y la imagen, elemento poderosísimo de control, debe ser recuperada para el ojo que siente, para el ojo realmente conectado con la mente. La calidad de las imágenes será del todo irrelevante: lo importante será que cada pornoterrorista tenga el valor y la paciencia de buscar sus propias imágenes-para-sentir (en la red, en vídeoarchivos, en los discos duros de lxs amigxs) para de esa forma lograr una verdadera ampliación del trabajo pornoterrorista previo y porque la experiencia de la búsqueda es indispensable en todx pornoterrorista.
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Música o ruido durante algunos momentos de la performance para acompañar las palabras o para realizar acciones que carezcan de palabras. Estos sonidos acostumbran a ser realizados con máquinas electrónicas.
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Desdibujamiento de las fronteras entre performer y audiencia. Es frecuente la invitación a penetrar, intervenir, tener sexo, accionar sobre el cuerpo performante. La audiencia tiene de este modo una oportunidad de devenir performer, de desahogar los deseos originados durante la performance.
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Sexo en vivo. Si se quiere dar representatividad y poder a las sexualidades no normativas es totalmente necesario que en toda performance pornoterrorista se realicen actos sexuales contra-normativos. Estos pueden ir desde el fisting hasta la desgenitalización, pasando por la zoo-necrofilia, los dildos, También elementos del BDSM y del body art: flagelación, agujas, cortes, asfixias, etc.
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Cuerpo desnudo, generalmente integral, que puede ir acompañado de algunos complementos: casquería, partes de animales, máscaras, pasamontañas, etc. Los complementos deben tener un cierto contenido de terror, de gore, de animalidad, de
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El maquillaje no suele ser una parte importante ya que un/a performer en realidad no tiene que disfrazarse de nada al contrario de lxs intérpretes. Performance no es teatro, no es una actuación, no hay que fingir nada y el maquillaje es perfecta metáfora de la mentira. De modo que el maquillaje deberá ser usado sólo como ritual bélico-performántico. De este modo, un par de manchas de color en los ojos, barro, sangre, u otras materias orgánicas servirán.
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Derramamiento de fluidos y escatologías de cualquier tipo: squirt o corrida vaginal, flujo, semen, sangre (menstrual o no), mierda, lágrimas, vómito. De especial interés la corrida vaginal porque siempre le aporta a la performance un contenido didáctico de suma relevancia para la vida de todxs lxs poseedorxs de vagina que aún no hayan descubierto que tienen el fabuloso poder
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Prótesis como ser cuellos y caderas ortopédicas, dildos y arneses.
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Yuxtaponer estos elementos, añadir más y jugar con ellos recordando siempre que la motivación de todo esto es transmitir con claridad una incitación a la revuelta, a la insurrección, a la libertad de decisión.
En cuanto a las acciones no escénicas el pornoterrorismo puede operar desde los lugares más íntimos como la cama hasta los públicos, como la calle. El taller pornoterrorista se plantea básicamente como un entrenamiento, la entrega de ciertas herramientas emocionales para poder desarrollar el acto pornoterrorista. El pornoterrorismo ha salido a la calle para realizar masturbaciones públicas colectivas, pornoasaltar el Vaticano y demás instituciones del enemigo, aterrorizar a la puta sociedad mostrándole las cosas que sus monstruxs aprendieron a hacer sin su ayuda y a pesar de sus condenas. Porque la mierda de ahí fura se merece el castigo de contemplar su fracaso en nuestros cuerpos y nuestros corazones, el pornoterrorismo es callejero. Esto no quiere decir que la performace pornoterrorista no sea operativa, lo es y mucho y eso es lo que la diferencia del arte mainstream: sirve para algo.
El doble gesto del pornoterrorismo, intangible y plástico, desautomatiza y nos recuerda que podemos romper todo, barajar de nuevo, dejar de leer guiones y hacer lecturas que atenten contra el orden y la nada que se nos propone. Plantea desenchufarnos, dejar de ser dóciles, buenxs, acatadxs, salir de la trinchera del yo, exponernos al dolor y sentirlo suave y caliente, conocer nuestra posición en este plan de destrucción masiva que se nos dirige, y organizarnos de nuevo, en contra, en retirada ofensiva, no con maniquíes programados a la par nuestra, sino con afines y compañerxs de lucha, fuertes. Cortar el flujo que alimenta y desagua las máquinas que pulen nuestra vitalidad segundo a segundo. La huelga humana, punto número uno. Desertar del yo, del varón y de la mujer. Caminar hacia el desierto, hacia la batalla, alegremente, abandonar la ausencia.
El PornoTerrorismo traerá a la presencia lo que damos por sentado; fantasmas conceptuales y corpóreos que merodean en el mundo toman visibilidad, horrorizan. Vuelve a pintar el muro que plantado frente a los ojos deviene asfixiante y pretende aplastar con sus reproches y sus reclamos de norma. Nos saca de la placenta que propone el Imperio. Nos recuerda principalmente una cosa: hay un código diseminado que programa este mundo, ese código, pese a lo que se nos dice y las amenazas, está abierto, y es posible modificarlo, reprogramarlo. Hay que hackearlo. El pornoterrorismo es un comando más del hacker. Es una potencia viral que contagia. Todxs pueden intervenir en él.
El pornoterrorismo, en su acto mínimo, habilita más que horas de noticieros y días y siglos de democracia. Es un acto que hace presente, a través de una metáfora corporal, la posibilidad mágica de soñar, pensar y traer aquí, como el chamán con el Más Allá, un mundo nuevo. El mundo que anida en nuestros corazones. El mundo que late en nuestras entrañas. El mundo de quienes hemos despertado y somos la pesadilla de quienes aún duermen. Para lxs brujxs el más allá está aquí mismo. Es una realización en constante devenir de una idea que nació para resistir y que, independientemente de la mente que le puso nombre, ya existe desdeantes y ha caminado mutando y metamorfoseándose para tomar la forma caprichosa que utilizamos ahora y que por tal -constante sin forma fija- no se reconoce como patrimonio de ninguna singularidad. Es contingente. “Amar la existencia de la cosa más que la propia cosa” dijeron los rusos.
Disponemos de esta afilada arma para cortar tejidos, ver brotar sangre enemiga, bilis, y risas aliadas y propias, muchas risas. Lxs que aquí estamos no deseamos otra cosa que ver en llamas la ciudad del enemigo.
No hay compromiso posible con el arte o las ganancias cuando urge la vida. Cuando urge la pelea. Las madres de las plazas fruncen ceños y lustran bronces porque no conocen otra forma de decir algo que les duele en el pecho. Nosotrxs pensamos que estos berrinches infantiles son causa del control que SE nos aplica, y no dicen nada. Solo comunican ingenuamente algo que ocurre con una pared de por medio y solo podemos intuirlo como quien conoce la dirección del viento y pronostica lluvia. Nuestro gesto derrumba ese muro.
Tomen el pornoterrorismo y háganlo suyo, coman de él todxs, déjense poseer por él, que su mutación continue con tantas formas como cuerpos haya, que su escurridiza forma siga escapándose de las manos de todxs, ya sea por cosquilleo, ya sea porque nos ha cortado la carne y ahora sangramos.
Pelea con nosotrxs. Tal nuestra invitación tal nuestro deseo. Que llueva sangre, que venga el reino del pornoterror.
Intervén este manifiesto, será re-escrito una y mil veces por todxs.
Os dejo este vídeoclip realizado por NicolX por si os anima a escribir, por si os inspira.
Gracias.




