28j en barcelona y una buena excusa para mi ausencia
Jun 30, 2010 in Uncategorized
Sergi, un fotógrafo que andaba por la mani del sábado, me ha enviado estas fotos. a veces es genial que alguien imprima lo sucedido en algún soporte menos perecedero que mi memoria, me sirve de cerebro supletorio, de disco duro externo.
La primera, y quizás porque sucedió mucho antes de que me zampara el medio nexus que me atizó el lapso mnemo-temporal, fue el inmenso pollón y las tan desafortunadas frases que decoraban la única carroza de toda la mani. Era la carroza del FAGC, yo tenía toda la intención de echar un cable en su preparación pero por motivos que explicaré en algún post venidero, no tuve tiempo, así que tampoco puedo decir demasiado. Lo que sí puedo decir, porque aunque no haya participado en su construcción (de haberlo hecho hubiera sido muy diferente) tengo una opinión al respecto.
Para mí, poner una polla inmensa como reina de la carroza es un desacierto. cCeo que sobra decir por qué, creo que ya sabemos todxs lo que la cultura falocéntrica se ha encargado muy bien de meternos hasta la médula: la polla erecta como totem divino, símbolo del poder en general y del poder del macho en particular. En mi opinión, un ojete inmenso (por el que subir y bajar de la carroza, por ejemplo) hubiera sido lo correcto ya que la carroza había de llevar una representación genital en una mani teóricamente diferente de la que tuvo lugar el domingo (comercial y hueca), queer y transfeminista. Para rematar la carroza: en un lado la frase “estamos hasta la polla” y en el otro “somos la polla”… Luego eso sí, la carroza llena de biomujeres, que tan colocadas como yo o más, no nos paramos a reflexionar un instante sobre el artilugio en el que íbamos montadas. Por eso al día siguiente, con terrible resacón, la imagen de la polla de la carroza venía a mi mente en repetidas ocasiones. No me pensaba subir, pero mi instinto lúdico y de compartir con el resto de perras fue más fuerte que mi cabreo.
Alguien intervino aquel pollón con un cartelito “polla violadora a la licuadora” y yo de pronto sentí que en ese instante podría estar de acuerdo con muchas feministoides y también con muchas feministas aunque no tuvieran nada de transfeministas. Luego yo le coloqué al artefacto un sujetador rojo y poco más pude hacer. Ahora escribo esto porque me quedé con las ganas de hacer o decir algo al respecto. Me pareció fatal la decoración de la carroza de marras.
La otra cosa que volvió a mí cuando desperté del globazo fueron unos carteles que vi durante la mani, de esos que cuelga el ayuntamiento para anunciar cosas. Obviamente los había olvidado hasta que hoy he visto las fotos y los he visto también en persona en la Rambla del Raval (los de las fotos son de las Ramblas). Son relativos a la ordenanza del civismo esta de mierda que tenemos en esta ciudad (también de mierda). Los que vi esta mañana cuando me dirigía al trabajo son realmente terroríficos: en ellos sale un tipo meando de pie, nada más. Lo gracioso es que sale meando sobre el escudo de la ciudad. Les haré unas fotos para dejar constancia. De todas formas el peor de todos los que he visto hasta la fecha es este:

Viene a decir (en inglés) que Barcelona da la bienvenida a todo el mundo, pero no todo es bienvenido. Y yo me pregunto, si los seres más incívicos que pueblan la ciudad son los guiris (mejor no mento a los maderos), por qué carajo hay que decirles las cosas con eufemismos? por qué no les multan igual que al resto de la gente que se mea, caga y bebe por la calle? No, se lo dicen con poemas, no se vayan a pensar que esta ciudad no es un cagadero y se vayan con su dinero a Benidorm. Qué asco.
De todas formas y a pesar de esto, lo pasé genial en la mani, era la primera que hacía con mi perra, que luce desde hace relativamente poco su bollerismo con tanta gracia como muestran las fotos. Creo que hay fotos mejores de nosotras por ahí, en facebook, ese terreno del que la censura y la imbecilidad me ahuyentaron para siempre.
He estado ausente de por aquí tanto tiempo, entre otras cosas, porque estoy trabajando. Y hablo de trabajo así como trabaja la inmensa mayoría, es decir, con horario terrible, superiores y tareas. Un trabajo al que estoy muy poco acostumbrada, la verdad.
De modo que el poco tiempo que me queda me lo gasto con mi Manuela, con mi compañera, con la que celebré hace unos días (en San Juan, temporal y geográficamente hablando) un año desde nuestro primer polvo, nuestro primer encuentro sexo-amoroso desde el que no nos hemos separado (salvo por las terribles distancias materiales).
Ella tuvo la indecencia de escribirme un texto, ante el cuál aún no sé cómo rendirme ni cómo comportarme porque me parece la más bella declaración de amor y de sinceridad que me han hecho hasta la fecha, además de estar tan jodidamente bien escrito. Se titula “Under construction, para leerlo, visiten su blog.






